“Alicia se coló por la boca de la madriguera, sin pensar ni un solo instante en cómo podría salir de allí”. Lewis Carroll

martes, 2 de febrero de 2010

LA POESÍA VIAJA EN METRO

El día de hoy dio inicio la jornada poética que el Sistema de Transporte Colectivo Metro organiza junto con otras instituciones gubernamentales y educativas.  El evento acontecerá durante todo el mes de febrero en diferentes estaciones de las 17:30 a las 18:30 horas Alicia la Necia estará leyendo su poesía -los días 12 de febrero en la estación Insurgentes y 15 de febrero en la estación Bellas Artes- porque está segura de que la creación poética no sólo es un acto individual sino colectivo que se concretiza en la compartición de la palabra en todos los ámbitos; sobre todo en los sitios donde las personas desempeñan sus labores cotidianas como el transporte público. 
Dicen que la gente no lee poesía.  Tal vez, pero Alicia está segura de que si alguien la acerca a su oído, la gente escucha.  El arte es de todos y para todos.  Su lugar no está sólo en los museos ni en los grandes y lujosos foros ni, mucho menos, en el ego de quien piensa que la poesía es un artículo de lujo al que sólo unos cuantos deben tener acceso.  El arte debe caminar al lado del hombre que apura el paso para llegar a tiempo a su trabajo.  Debe colarse entre los aromas a café y tamales que perfuman las esquinas de la ciudad. Debe pegarse a los abrigos que huyen de la lluvia y del frío en el subterráneo. Debe seguir las huellas del muchacho que pasea el alegre corazón junto a la novia porque ellos son la fuente primigenia de su existencia.  Los hombres todos que construyen día con día esta ciudad que transportará a la poesía en sus venas este mes que, dicen, es del amor y la amistad.  ¿Qué mejor objeto de amor que la palabra? ¿Qué mejor regalo de amor que un poema?  Más de ochenta poetas de todas las edades participarán en esta celebración. Si viajan en el metro no olviden detenerse a escuchar. 
Ahí nos vemos.

2 comentarios:

Antonio Arroyo Silva dijo...

Qué idea más emocionante subirse al metro a recitar poemas. Realmente es un regalo de amor, Alicia. Se transmite emoción y plenitud. La poesía es del pueblo, y el pueblo es el que vive y respira. Al pueblo debe volver, y esa manera que dices me parece maravillosa. Incluso me da ideas para por aquí. No tenemos metro, pero sí guaguas y tranvía. Hay que quitarle esa voz mecánica al tranvía que sólo sabe decir "andén central". Que el andén central sea la brisa de la poesía y que el poeta vuelva a vestir su traje de juglar. Valdrá la pena llevar alegría y esperanza.

LABERINTO ALADO dijo...

Claro que vale la pena Antonio. De eso estoy segura.

Gracias por estar,

Angélica