“Alicia se coló por la boca de la madriguera, sin pensar ni un solo instante en cómo podría salir de allí”. Lewis Carroll

miércoles, 23 de septiembre de 2009

A Angélica Santa Olaya

Me gustaría ser una persona
con un instinto razonable,
vivir como una especie diferente,
no siento casi nada como ellos.
Y aunque el dolor injusto
sea casi todo femenino
o digan que está lejos,
también es mío, sí,
también el otro, por supuesto,
duele en el alma y en las huellas,
donde el futuro no es pasado
y te avergüenza.

Domingo Acosta D. R. ©

"Del mar de nadie", libro en preparación.
La Palma, Islas Canarias, España, 1957.

Fotografía: Angélica Santa Olaya D R.
© 


Gracias Domingo.
Tu sentimiento y sensibilidad tocan mi corazón y nos unen a través de los oceános superando la indolencia y la enajenación que lleva a muchos a pensar que ellos, o nosotros no somos el otro. Le atinaste: No sabes cuánto añoro, a veces, cuando me llueve en la milpita, "ser una persona con un instinto razonable." AQUÍ el sitio de donde me robé este poema. Una de las páginas de Leo Lobos.

6 comentarios:

Domingo dijo...

Confieso que me he quedado sin palabras. No obstante, he de aclarar que para mí no existe ningún dolor que sea justo, si acaso inevitable. He de decir también que lo que aparece en este blog ha sido para mí y ese “poema” una fuente de inspiración imprescindible. Además, ese texto esta dedicado también a cierto tipo de personas como ella. Podríamos decir que Angélica representa a todas.
Alicia, ese poema también es totalmente tuyo, si te apetece puedes llevarlo a donde quieras.
Un gran abrazo...
Domingo Acosta, necio.

Antonio Arroyo dijo...

Alicia, qué alegría tener el mismo privilegio que tú. El poema que me dedicó Domingo dice:
"A la belleza le asedian
indómitas tristezas.
No se puede mirar
cuando sabes que la muerte
y el tiempo se te enredan
en su reflejo.
Sin libertad te duele,
casi no existe,
te llenas de otras cosas.
Y es difícil pensar en la armonía
delante de un espejo;
no eres impasible.

Calla, tu aulaga no es ausencia,
olvídate de ellos,
todo es y puede contemplarse
si no pretendes poseerlo.

Domingo Acosta Felipe
El mar de nadie

Angélica, clavadito que estoy ahí. Y seguro que tú también. Es más, me hace verte como si estuvieras aquí conmigo hablando. resulta que somos tan necios que hasta sin saberlo hemos barrido la frontera cibernética. Muchos besos y me congratulo contigo de ser parte de esta conjura tan especial, Antonio.

LABERINTO ALADO dijo...

"A la belleza le asedian indómitas tristezas..." qué bello...

Pero si las tristezas son índómitas, nosotros seremos el doble de indómitos. ¿No es así?

La poesía los hace y ellos se juntas... Jajaja... Oh Dios!!! Pobre del mundo...

Besos indómitos y necios,

Alicia

LABERINTO ALADO dijo...

Gracias Domingo,

Muchas gracias de verdad. Le decía a Antonio y a Leo que, no sé por qué, hay algo en tu escritura que me conmueve profundamente. Al grado de aún no poder contestar tus mensajes. Es como si tuviera entre mis manos algo muy delicado ¿sabes? Lo intuyo y temo responder sin el tiempo que tu escritura merece. ¿Será precisamente que el dolor también une a las personas? ¿Será que también nos hace crecer? No sé si es inevitable. Creo que a veces no. Que a veces es totalmente injusto. Pero otras, me parece que es un camino (no elegido por supuesto) para aferrarnos ala necedad de la vida y seguir andando.

Gracias por este bello regalo. Lo atesoro en lo que vale. Puedes estar seguro. Lo llevaré conmigo a todas partes porque ya está en mi corazón.

Besos,

Angélica y Alicia

Anónimo dijo...

Alicia, he tardado un año en responderte... Sólo quiero decirte: Gracias, ha sido y es maravilloso conocerte...

Besos...

Domingo Acosta Felipe

LABERINTO ALADO dijo...

"Sólo quiero decirte: Gracias, ha sido y es maravilloso conocerte..." a tí y a tu poesía... Gracias por compartir, compartirte, conmigo... La belleza de tu palabra es ineludible... Gracias por este regalo hermoso...

Besos...

Alicia...