“Alicia se coló por la boca de la madriguera, sin pensar ni un solo instante en cómo podría salir de allí”. Lewis Carroll

domingo, 7 de marzo de 2010


Y BUENO, AQUÍ VA porque es necesario, porque la violencia viene de todas partes, pero principalmente de los fuertes, de los que empuñan las armas antes que la razón o el corazón contra los débiles... como las mujeres, como las ancianas, y más si son pobres y para colmo indígenas... Ay Ernestina!  Tú tenías todo eso encima... Para ti, en este Día Internacional de la Mujer.  


ERNESTINA

Pero qué necia eres Ernestina… ¿no te digo?
¿A quién se le ocurre acabarse las uñas
escarbando el sueño para atrapar lombrices? 
¿A quién se le ocurre treparse a los árboles
nomás para comer los mangos verdes?
¿A quién se le ocurre vivir tantos años
dueña y señora de tus propios pasos?
¿A quién se le ocurre desafiar a las piedras
con esa reciura que el sol del trópico sembró en tus arrugas,
con esa mirada de lince que no necesita disfraces
ni municiones para cazar?
¿Qué no ves que tus manos terrosas
amargan el bocado del que empuña el arma
para justificar el pan de cada día?
Vete nomás ahora…
Ahí, con las entrañas de fuera
alimentando a los zopilotes,
dejando tu necia necedad tatuada
en la memoria de la tierra que te oyó gemir,
regalando los ríos de tu sangre
a la precoz eyaculación de los buitres,
tocando la puerta cerrada de un dios menor
que afila los colmillos
en las desplumadas alas de un águila
que perdió el pico bajo una lluvia de monedas;
un dios menor que engulle a sus hijos
para no perder la silla de oro.

Ay Ernestina…
deja de remover las piedras buscando lombrices,
los gusanos más grandes están aquí nomás tras lomita
royendo huesos y lamiendo billetes bajo el pinar.

Angélica Santa Olaya D. R. ©
México, D.F. febrero 2007.


Fotografía: Angélica Santa Olaya D. R. ©

4 comentarios:

Antonio Arroyo Silva dijo...

Amiga Angélica, un poema lleno de energía y de vida. Leo el poema y veo una vida palpitando en lo versos, una vida real y no perdida en la abstracción. Eso y el ritmo le dan una tremenda eficacia.
Besos.

LABERINTO ALADO dijo...

Gracias Antonio. Este poema está dedicado a una anciana que murió hace tres años en Zongolica, Veracruz. Se llamaba Ernestina Ascencio. Ya te había platicado de ella. Hace tres años circuló por la red sin mi permiso y lo retiré por esa y por otras razones. Hoy lo pongo aquí porque no me da la gana callarme. Gracias por leer.

Besos.

Antonio Arroyo Silva dijo...

Y nunca calles. Y gracias por no callar. Cuántas Ernestinas todos los días, a todos y a todas nos toca alguna.
Besos.

LABERINTO ALADO dijo...

Las Ernestinas que -espero- habiten los sueños más negros de los poderosos. De los que confunden gastritis con violación múltiple. De los indolentes y sus conciencias acalladas por el peso del dinero.

Besos.