No hay silencio que detenga el aletear de las palabras. Vienen a mí en bandadas. En círculos concéntricos se agolpan alrededor de mi cabeza. Chocan unas con otras diciéndome cosas imposibles de escribir. Señalan con sus alas rumbos diversos que debo explorar antes de volver a tomar la pluma. Al otro lado de la ventana están las respuestas de nombre impronunciable. Letras que no conozco aún dibujan su sombra detrás de las cortinas. Trazos que nadie ha visto. Sonidos grabados en desdibujados rostros que gesticulan detrás del espejo. La única forma de seguir es hablar ahora... en el silencio.
sábado, 28 de febrero de 2009
No hay silencio que detenga el aletear de las palabras. Vienen a mí en bandadas. En círculos concéntricos se agolpan alrededor de mi cabeza. Chocan unas con otras diciéndome cosas imposibles de escribir. Señalan con sus alas rumbos diversos que debo explorar antes de volver a tomar la pluma. Al otro lado de la ventana están las respuestas de nombre impronunciable. Letras que no conozco aún dibujan su sombra detrás de las cortinas. Trazos que nadie ha visto. Sonidos grabados en desdibujados rostros que gesticulan detrás del espejo. La única forma de seguir es hablar ahora... en el silencio.
lunes, 9 de febrero de 2009

sábado, 7 de febrero de 2009
oscuros contornos
en el umbral donde
despiertan los relojes
ahogado por la luz
el cuerpo se niega a revelar
el color de su botonadura.
La caverna no es la casa de las tinieblas
es esta luz que enceguece
a fuerza de verdades.
Afuera apenas unas líneas...
el posible destello de una mirada
un pie arriba desafiando la gravedad
para avanzar unos centímetros
y luego caer otra vez en el abismo
prometido paraíso de piedra
rompecabezas de agrietadas baldosas...
Un bulto indeciso
se tambalea bajo el brazo
más titubeante aún
temerosas manos
ocultas en las entretelas
donde agrestes palpitan los segundos.
La caverna queda sola
despiadadamente iluminada
aséptico laberinto
embozado en blanco y amarillo
límpido lugar donde no cabe la carne
ni los sueños de los hombres
armónico diapasón donde Dios
no ha colocado su inmaculado pie.
Angélica Santa Olaya D. R. ©
Fotografía: Angélica Santa Olaya D. R. ©
martes, 3 de febrero de 2009
LAMENTO DRUIDADe tanto soñar
se me gastaron los ojos
De tanto sufrir
se me gastaron los huesos
De tanto pensar en ti
se me gastaron los años
Soy tan viejo…
viejo como el primer rostro
como el primer espantapájaros
Soy viejo
como el primer ermitaño
que dejó sus huellas en Saturno
Soy tan viejo
que mis manos
han tocado casi todo
las hierbas
los peces
los dragones
los blancos cuerpos
de los ahogados
Soy viejo como el pecado
por eso bailo con los vientos
y puedo entender el canto de las ranas
Por eso sueño y sufro
y pienso en ti serpiente
Por eso la noche me encierra
en esta jaula de ruidos
Ricardo Bernal D. R. ©
viernes, 30 de enero de 2009

no expresable en palabras.
Y mismamente recuerdo
que el amor era una fiera lentísima:
mordía con sus colmillos de azúcar
y endulzaba el muñón al desprender el brazo.
Eso sí lo recuerdo [...]
Rey de las fieras,
jauría de flores carnívoras,
ramo de tigres era el amor,
según recuerdo...
Lo recuerdo casi de memoria:
los muebles de madera
florecían al roce de mi mano,
me seguían como falderos
grandes y magros ríos,
y los árboles -aún no siendo frutales-
daban por dentro resentidos frutos amargos.
Recuerdo muy bien todo eso, amada,
ahora que las abejas
se derrumban a mi alrededor
con el buche cargado de excremento.
Eduardo Lizalde D. R. ©
"Antología impersonal"
México, SEP Cultura, 1986.
Fotografía: Angélica Santa Olaya D. R. ©
domingo, 25 de enero de 2009
viernes, 23 de enero de 2009
No hay bicho que llene
la insaciable boca de la medusa
los ojos abiertos
tocan a la puerta de la memoria
con la punta del nervio más sudoroso
no hay bastones para esta cojera de sonrisas
no hay costura que soporte
el peso de los tristes olanes del amor
los brazos esperan
que la puerta se abra sin quejidos
y el fuego atice el doliente paso de las larvas
la niña de los ojos grandes
espera muy quieta la salida del sol
con un moño rojo en la cabeza
más grande que sus ganas de respirar
sábado, 17 de enero de 2009
jueves, 15 de enero de 2009
PRESENTACIÓN MAPA POÉTICO DE MÉXICO

Mapa poético de México
Adán Echeverría y Armando Pacheco (compiladores)
Este disco compacto contiene una investigación que aglutina a escritores nacidos entre los años de 1960 y 1989. La obra que se presenta da cuenta del
quehacer y los autores más recientes de la poética mexicana.
Presentan: Adán Echeverría, Ileana Garma y Guillermo Vega Zaragoza
Lectura: Sergio Loo y Angélica Santa Olaya
Miércoles 21 de enero, 19 hrs
Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes
Av. Juárez y Eje Central Lázaro Cárdenas s/n, Centro Histórico
miércoles, 7 de enero de 2009
Posa sus manos de viento sobre mis párpados
desliza las uñas negras de mentiras
sobre la transparente piel de mis mejillas
arranca una hoja del árbol que se sacude
indefenso frente a su garra
y corona con ella mi cabeza
la hoja está seca
y murmura a crujidos no sé qué plegarias cansadas
acomoda la certeza de su muerte en mis cabellos
y yo escucho un sollozo y el amarillo palpitar del aire
que me invita a ser hoja
cuchillo vegetal tasajeando el aliento de la noche
atravesando el tiempo en caída libre
con el vacío punzando en las sienes
y estas dulces y silenciosas ganas de cerrar los ojos
para ya no jugar con las bromelias
para ya no caer en ese juego
en el que ellas se esconden y yo me pongo
una vez más el disfraz de gallina ciega
que corretea al fantasma de las patas rotas
con la venda caída por un lado
y el rabillo del ojo atisbando
el inicio de algún mortífero poema.
Angélica Santa Olaya D. R. ©
lunes, 5 de enero de 2009
DÍA DE REYES EN PALESTINALo siento. No puedo evitar ser una aguafiestas. ¿Cómo dejar de pensar en los niños que en estos momentos se preocupan sólo por sobrevivir en Palestina o algún otro lugar del mundo? En nombre de la religión se han cometido las atrocidades más terribles y la lección no es aprendida. ¿Qué tiene que suceder para que el hombre aprenda la lección? ¿Para que le regrese la memoria de lo vivido en carne propia y pueda condolerse de sus hermanos? La noticia de hoy en Gaza, es que, luego de la ofensiva militar israelí del 27 de diciembre, anoche murieron 18 palestinos y la mitad de ellos eran niños. ¡Qué grande se siente el hombre sobre sus tanques y barcos! ¡Qué grande es cuando cruza sobre su pecho el arma y olvida las lecciones de la historia! ¡Cuánta estupidez! ¡Cuánta utilización de mentes y corazones para conservar la tajada mordisqueada de poder que otros arrojan despectivamente a la orilla del vado! Y el horror se apodera, inevitablemente, de los más débiles; de los que ni siquiera conocen las causas originales de la guerra. Y en lugar de un día de juegos y berrinches infantiles, los niños en Gaza empuñan las armas y sobreviven como pueden porque sus padres no pueden ya protegerlos porque están muertos. Perdón por aguar este día, pero el coraje y la indignación no me dejan aplaudir. Otro año más de muerte y horror en nombre de Dios y del poder. ¿Estos son los niños que queremos para el mundo? ¡Qué dolor! El tiempo pasa de largo para muchos... mientras los Reyes Magos, en algún lugar lejano, preparan juguetes y regalos que la sangre vuelve invisibles para otros.
viernes, 2 de enero de 2009
lunes, 29 de diciembre de 2008

domingo, 21 de diciembre de 2008
martes, 16 de diciembre de 2008
miércoles, 10 de diciembre de 2008
Para Marco
Ningún infierno tan suave como tus labios. Ningún cielo con el paso tan veloz. Todo puede suceder en el lecho de los condenados mientras encalamos los besos en la brea que escupen los ángeles sin alas. Insisto en maquillar con fango las mejillas porque al final de la caída nos espera un ejército de perfumadas sombras. Ningún poeta nos guía con la respuesta fulgurando entre los versos, pero siempre está la muerte esperando por nosotros con sus diez máscaras y la mano extendida para cruzar el río; lista para lanzarnos fuera del bote a medio camino. Los segundos son entonces caracoles dando la vuelta al mundo. Y al final de la novena puerta aguarda el soplo que espiga los cansados trazos; el aire necesario para clavar en mi lengua, una vez más, las d-olorosas espinas de tu nombre.
lunes, 8 de diciembre de 2008
lunes, 1 de diciembre de 2008
¿Cómo decirte que la noticia de tu muerte me ha rociado con cristales diminutos el trazo de la pluma? ¿Cómo intentar verte callada con el estómago lleno de esas púas que tan bien conozco? En tu recuerdo no caben los silencios infértiles. Caben las urgencias, el sol, los trigos, las vírgenes arrastrando su viento de casa en ruinas y tu mano buscando el resquicio por el que se desliza, resbalosa y salobre, la vida. Cabe tu paso de pájaro impaciente y tus quijadas fuertes masticando estrellas en medio de la tormenta. Cabe tu palabra irreverente gritando las mentiras que nos tatúan en la frente a las mujeres al nacer. Tú fuiste virgen, dulce y tierna, pero también probaste la hiel que destilan las amapolas cuando son arrancadas a destiempo. Conociste el olor fresco del amor y el vaho fétido que va dejando tras de sí la espera que lo sigue de puntillas. Te amaneció y te llegó la sombra a veces y tú continuabas sonriendo porque tenías hambre de ser. Siempre tendré la sensación de que no se te regalaron suficientes rosas porque, aunque digan lo que digan, todavía es mal visto que una mujer hable del amor y las urgencias que en el vientre se desgajan. Porque a veces gritar no es suficiente cuando no hay quien nos escuche porque no tenemos la voz atronadora del que exprime los luceros. Gracias por enseñarme a morder las propias y desahuciadas palabras; por desear, con todo tu magullado cuerpo de poeta, que se hicieran realidad mis temblorosas aspiraciones; por recordarme que “a veces de tan hambrientos inventamos el sueño, la esperanza…”
Maestra, GRACIAS.
Descanse en paz, Enriqueta Ochoa, 1º de diciembre de 2008.
Querida Marianne, un abrazo afectuoso para tu alma.
